16/10/2018 Por:Rodrigo Spiess

En su último lanzamiento, Nazareno Sasia alcanzó un registro de 21.25 que le permitió asegurar el oro olímpico en bala. Pero en lugar de mostrarse feliz por ello, sus gestos fueron de malestar y hasta de un cierto enojo. Sucede que él quería alcanzar los 22 metros, algo que buscó en los ocho intentos que tuvo en Buenos Aires 2018.

“Si bien mi entrenador me dice que a veces hay que lanzar para ganar medallas y otras veces lanzar para hacer marcas, yo trato siempre de priorizar la marca”, admite el nacido en la provincia de Entre Ríos.

En su primer día en los Juegos de la Juventud, quebró dos veces su mejor registro y estuvo a muy poco de lograr su principal objetivo, despachándose con un 21.93 que lo hizo dueño de un nuevo récord sudamericano en la especialidad como Sub 18.

Con la medalla dorada y el récord en el bolsillo, Sasia tuvo que dejar pasar unos minutos para que el enojo por no haber llegado a los 22 metros se transformara en disfrute y felicidad por el oro olímpico. “A veces

Prensa COA

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te despiertas mejor y a veces peor. Igual estoy muy contento a pesar de esto”, confiesa.

En zona mixta, el juvenil se pasea con los pies descalzos mientras habla con todos los periodistas presentes. A pesar de asumir sus dificultades para dialogar con ellos, los atiende uno por uno con paciencia y buena predisposición. Es que Sasia busca superarse en cada oportunidad y también lo hace en el factor timidez.

Sasia tiene 17 años y hace cuatro se inició en el atletismo. Un entrenador lo vio mientras practicaba básquet y lo invitó a ser parte de la disciplina. Inició con lanzamiento de jabalina, pero después se pasó a bala, especialidad en la que ahora es oro olímpico.

A la hora de los agradecimientos, el entrerriano recuerda a su familia y amigos, pero hace un especial hincapié en su abuela Rosa. “La mayoría del tiempo lo paso con ella. Es la que me ve en el día a día”, fundamenta.

Nacido en el pueblo de Cerrito, tuvo que trasladarse de manera diaria hasta la ciudad de Paraná para los entrenamientos. Por la mañana iba a la escuela, en las primeras horas de la tarde cambió la siesta por el trabajo físico, para después entrenar lanzamientos antes de la caída del sol.

La auto exigencia está a la orden del día para este atleta de 1.93 metros de altura. “Hace cuatro años que vengo entrenando todos los días, siendo constante y es lo que vale la pena”, cuenta sobre la puesta a punto previa a Buenos Aires 2018.

Arrojar un implemento de cinco kilogramos es una buena oportunidad para descargar y descomprimir un día de mal humor. “Siempre que estaba enojado iba a entrenar y me despojaba de todo eso. Para estos fines, el lanzamiento es muy bueno”, recomienda.

¿Qué imágenes corren por su cabeza en el momento de la competencia? “Siempre visualizo la ejecución. Trato de verla y que sea lo mejor posible. Después, en el aro trato de repetir en mi cabeza lo que pensé. Casi nunca sale, pero las veces que sí, el lanzamiento va lejos”, revela.

En el deporte y por fuera, Sasia apunta a ser mejor. “Siempre trato de superarme en todas las competencias y no siempre puedo, pero bueno. Después de que termina tomo consciencia y siempre me voy contento”, cuenta el atleta que ya dejó de lado el malestar por no llegar a los 22 metros y disfruta del título olímpico.

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