Por: Gabriela Mendoza

Ana López
Ana López junto a los Aros Olímpicos | Cortesía

La halterista mexicana Ana López, pensó que nunca podría ir a una justa olímpica porque hace cinco años tuvo una operación en la rodilla y le decían que ya no podría seguir en el alto rendimiento, incluso el año pasado le salieron dos hernias en la zona discal lumbar, pero hoy ya tiene el boleto en los 55 kg. para ir a Tokyo 2020.

“Tuve que salirme de mi casa porque me lesiono, una cirugía de rodilla que creo que fue lo más difícil porque me dolía tanto después de la cirugía en la rodilla yo creo que no podría volver a tener el nivel competitivo de antes. Eso me hizo dudar mucho de si iba a volver a estar bien y si mi pierna iba a volver aguantar entrenar fuerte”.

Ana inició en la halterofilia a los 12 años y debutará en Tokio bajo un estricto tratamiento para que las hernias no le impidan competir e incluso esta situación no fue excusa para lograr el boleto vía ranking al ser la quinta mejor de su categoría.

Ana López
Cortesía Ana López

“Voy a aprovechar esta oportunidad que Dios y la vida me están dando porque eres humano y el cuerpo se rompe, no aguanta el manejo que uno le quiere dar, a veces lo explotamos de más”.

“Amo mucho mi deporte y siempre me ha dejado satisfecha, este año comencé súper bien gracias a Dios, obtuve excelentes resultados en el Panamericano, en el Preolímpico, en el torneo de Colombia, creo y digo vale la pena”.

Lejos de hacerle caso a los mitos que hay en la halterofilia sobre el que es una actividad para hombres y que las mujeres no se ven femeninas por la musculatura que ganan, Ana aseguró que estos pensamientos se han ido perdiendo porque el deporte creció con la popularidad del crossfit.

“Toda mi familia es pesista, entonces obviamente iba a llegar el momento que me iba a gustar. Buscan a los halteristas bajitos y simétricos principalmente porque viaja menos la barra y son más eficientes como atletas, por eso la mayoría de halteristas son bajitos, no que nos quedemos así, por eso confunde la gente “.

“Mi mamá ya entró grande entonces ya no llegó a un nivel competitivo tan alto, pero le encanta el deporte y llegó a competir en fisicoculturismo, entonces ya era algo genético”.