El hijo del viento. El hombre que cambió la historia del atletismo y la forma de observar al ser humano.  No sólo era velocista, sino que también saltador y en ambas disciplinas, era el mejor. La leyenda festeja su cumpleaños 60 este 1 de julio.

Frederick Carlton ‘Carl’ Lewis, hombre espigado, con una zancada tremenda, con una aceleración digna de un cazador que no quita su mirada de la presa; gozaba de una potencia en piernas que le hicieron crear saltos espectaculares.

Hizo su debut de los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, en donde dominó totalmente las pruebas de Atletismo. Fue el rey de la velocidad al tener el oro en los 100 y 200 metros, además de que en el relevo de 4X100 impulsó a Estados Unidos a cosechar la presea dorada. Por si fuera poco también se adueñó del oro en el salto de longitud.

Cuatro oros. Cuatro veces que retumbó el himno nacional gracias a él. Solamente Jesse Owens había conseguido este hecho tan difícil de conseguir, obviamente ambos leyendas del deporte olímpico.

El atleta oriundo de Alabama siguió haciendo historia y a la postre se convertiría en uno de los atletas más laureados en la historia de los Juegos Olímpicos.

Durante 4 ediciones seguidas preseas doradas. En total conquistó 9 oros y una plata. Durante 12 años el salto de longitud no tuvo otro personaje que dominara más que Lewis; 4 oros seguidos que lo pusieron como el saltador más importante.

Por si fuera poco fue el primer hombre en romper la barrera de los 9.90 segundos en los 100 metros. Por tener un  dominio absoluto en el atletismo, es por eso que Carl Lewis es un inmortal del deporte.