Por: Oscar Clériga

La británica ennalteció la participación femenil en JO
Se impuso a Hélène Prevost en Paris 1900 | Getty Images

El barrio de Greenwich vio nacer a Charlotte Reinagle Cooper el 22 de septiembre de 1870, y el tiempo junto con el destino la llevarían al mundo del tenis, conquistando cinco campeonatos de Wimbledon, pero anterior a su fama en el profesionalismo tocó el olimpo

Charlotte fue la primera mujer campeona olímpica de la historia; en 1900 estuvo en los Juegos Olímpicos de París, primeros que aceptaron participación femenil en algunas disciplinas. ‘Chattie’, como cariñosamente le decían sus amigos y familiares, se impuso a la francesa Hélène Prevost, así lo constatan los registros de la época. 

Cooper se interesó en el deporte desde muy pequeña, especialmente en el tenis, aunque a finales del siglo XIX y principios del XX la práctica de los deportes para las niñas era compleja. Charlotte contó con el apoyo de sus padres y aprendió en el club de tenis de su localidad natal, Ealing Lawn

Harold Mahony, quien era el mejor tenista de la entidad en aquellos años, entrenó a Charlotte y fue sin duda determinante para ella. 

Con solo 14 años de edad, ganó el campeonato del club, y en 1893 ganó el título absoluto en el club de Ilkley, Inglaterra. Ese mismo año debutó en Wimbledon, llegando a semifinales, donde Blanche Bingley la derrotó. 

En 1895, a la edad de 25 años, ganó su primer título individual en Wimbledon; cinco años después, colocó su nombre en la historia del olimpo. 

Cabe destacar que la medalla de oro le fue entregada cuatro años después durante la edición de los Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904

Su romance con Wimbledon marcó otro hito en 1908, cuando con 32 años y 282 días, Charlotte Cooper ganó el torneo, quinto en su carrera. En 1912 llegó a otra final, pero perdió contra Dorothea Douglass. Chattie siguió jugando y compitiendo en las canchas hasta la edad de 50 años. 

‘Chattie’, la primera campeona olímpica en la historia, falleció el 10 de octubre de 1966 en Helensburgh, Escocia, dejando un increíble legado.