Por: Óscar Clériga

Se trata del atleta más condecorado en la historia del olimpismo. Sus 23 medallas lo convierten en más grande de todos los tiempos, el verdadero ‘GOAT’ y en los Juegos Olímpicos de Rio 2016 mostró ser aún más colosal como padre. Boomer, su primogénito con tan solo tres meses de nacido, representó en la piscina del complejo olímpico la sonrisa de Michael, las lágrimas de Phelps y el legado del Tiburón de Baltimore.

Tras la conquista de cada medalla en Rio 2016, Michael Phelps iba al pie de la tribuna para abrazar al pequeño Boomer y decirle palabras al oido ante los ojos envueltos en lagrimas de su esposa y su madre. El 14 de agosto de 2016 la sala de prensa del complejo olímpico vivió el adiós de Michael.

“Es así como quiero decir adiós, poner el punto final. No lo haré más”, dijo el poseedor de 23 medallas olímpicas.

Así continuó la conferencia entre recuerdos, anécdotas, vivencias; no solo en Rio 2016 sino a lo largo de las justas veraniegas. Phelps llegó a las lágrimas al hablar de su hijo a pregunta expresa de Alfredo Bush, reportero de Claro Sports y Marca Claro.

“Eres el máximo ganador de medallas en la historia pero tu motivación ahora es diferente, llegaste a Rio 2016 ya como padre, ¿qué representa eso para ti, que significa Boomer? Wow, uff, Boomer es mi más grande medalla, es todo para mi. El decir adiós también es por y para él, quiero verlo crecer, estar con él, pienso en eso todo el tiempo y… (respira profundo) sin duda, todo esto aquí en Río es gracias a Boomer“, respondió.

El Tritón de la era moderna, Michael Phelps, cerró su ciclo dando una lección de vida superior al legado en las aguas del olimpo.