Por: Oscar Clériga

La gloria olímpica salvó la carrera de Andre Agassi en 1996. Ese objeto del deseo con un aura especial, única, mágica. ‘El Chicho de Las Vegas’ siempre rodeado de polémica llegó a los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 entre un sin número de cuestionamientos. 

Andre había derrotado a Pete Sampras en el Abierto de Australia y era el número uno del mundo por primera vez en 1995, para muchos su mejor año en cuanto a números, ya que cerró con 73 victorias por solo 9 derrotas, conquistando siete títulos, aunque la derrota en el US Open fue la fractura en el casco para que la nave comenzara a hacer agua. 

Esa oportunidad para sus críticos, para sus rivales y hasta para los medios de espectáculos de generar inestabilidad en la carrera y vida de Agassi. 

Andre vivía uno de sus peores momentos en las canchas de tenis, y en su vida personal se había divorciado de su primera esposa, Brooke Shields. Era un momento agudo, como si jugara con una raqueta mal encordada, al grado que muchos decían que ya no tenía nada que hacer en el tenis profesional. 

Atlanta presentó un escenario conocido para Andre; las ausencias de Pete Sampras y Boris Becker desde el día uno hicieron que sus críticos pusieran mayor presión sobre Agassi: sin Pete y Boris en el draw, “sería un fracaso no ganar los JJOO”. 

Eso no era culpa del nacido en Las Vegas, dicho sea de paso, ninguno de ellos ganó una medalla de oro olímpica. Agassi aprovechó el momento, jugó como en 1995, su mejor nivel de tenis durante quince días y logró la gloria olímpica. Esa gloria relatada por su señor padre, quien había participado en dos Juegos Olímpicos, aunque su fortuna fue poca. Fue ahí donde Andre Agassi encontró la motivación.     

Su padre, Emmanuel ‘Mike’ Agassi, formó parte del equipo iraní de boxeo en los Juegos Olímpicos de 1948 y 1952, aunque fue eliminado en la primera ronda en ambas ocasiones.  

Si te estas preguntando cómo es que Andre nació en los Estados Unidos, se debe a que Emmanuel, junto con su hermano Samuel, decidieron dejar Salmas, Irán, y viajaron a Chicago en 1952, en aquella época el apellido se escribía Aghassian. Una vez en América, cambió su nombre a Mike Agassi, modificando también la escritura.  

Para 1962 dejó su trabajo en el Hotel Tropicana en Chicago y se mudó a Las Vegas, ya con su esposa y futura madre de Andre, nacido en 1970.