Por: Oscar Clériga

Deslumbrante, así fue Florence Griffith Joyner; solo hay que mirar una fotografía de sus uñas: ahí está representada su vida. Se trata de una de las más extraordinarias y cortas carreras en la historia del atletismo olímpico, enmarcada también por sus peinados sofisticados y sus ‘bodys’ llamativos.  

‘Flo-Jo’ se convirtió en la mujer más rápida que jamás haya existido.  

Los Juegos Olímpicos de Seul 88 son su rúbrica, su momento, su leyenda. Era el 16 de julio de 1988 durante los clasificatorios del equipo de atletismo de Estados Unidos; eran los cuartos de final de los 100 metros planos y Florence Griffith detuvo el cronómetro en 10 segundos y 49 centésimas, registro que superaba todas las expectativas.  

Una ráfaga, un vendaval, un hito.  

Durante mucho tiempo se habló de la presencia de un viento fuera de registros, por lo que se decía que la marca de Griffith no debía ser válida, pero nunca se pudo demostrar que la gran velocidad de Florence ese día se debió a las ráfagas de viento.  

Flo-Jo dijo: “He corrido relajada, levantando las rodillas y sin aflojar el ritmo hasta cruzar la meta. Pero no esperaba esto. Sabía que podía lograr bajar de 10.60, quizá 10.59, pero nunca 10.49”.  

Otra polémica en torno a Griffith fue que mucha gente sospechaba que consumía substancias prohibidas, pero siempre fueron eso, sospechas. Florence logró además el récord de los 200 metros con 21.34. Eran épocas populares de la Hormona del Crecimiento. A Ben Johnson lo cazaron en Seul 88, pero a ella no, ni en los Juegos ni en otras competencias.  

Florence Griffith nació en Los Angeles el 21 de diciembre de 1959. Fue la séptima hermana de una familia de once hijos. Empezó a practicar atletismo desde pequeña con la organización Sugar Ray Robinson. A los 14 años ganó los Juegos Juveniles Nacionales Jesse Owens. Estudió y se graduó en la Universidad Estatal de California; cabe destacar que por la economía se vio obligada a dejar los estudios para trabajar como cajera en un banco y ayudar en la manutención de la familia, pero volvió a la Universidad gracias a una beca en 1980 y se graduó en Psicología en 1983.  

Una vez consumada la gloria olímpica con medalla de oro en 100m, 200m y relevo 4×100, además de la plata en relevo 4×200 y terminados los Juegos Seul 88, Griffith ganó millones de dólares en patrocinios, principalmente con los juguetes LJN. Esta empresa creó la Flo-Jo, una muñeca similar a Barbie inspirada en la atleta.  

Para febrero de 1989 anunció su retiro y se dedicó al diseño de modas, logrando incluso ese mismo año diseñar los uniformes de los Indiana Pacers de la NBA.  

Lamentablemente el 21 de septiembre de 1998, a la edad de 38 años, falleció en su casa de California mientras dormía. Incluso ese día la persecución regresó, su muerte súbita despertó a sus detractores, pero las investigaciones revelaron que su muerte había sido por asfixia como consecuencia de una convulsión epiléptica.  

Fue entonces cuando la familia se enteró que padecía una enfermedad cerebral congénita, misma que le había causado convulsiones a lo largo de su vida.