Por: Oscar Clériga

Bob Hayes
Bob Hayes junto a Enrique Figuerola, Gaoussou Kone y Heinz Schumann | AP

La grandeza de Bob Hayes se cuenta desde su etapa de High School, donde el joven de Jacksonville, Florida, dominaba siete pruebas, no había nadie mejor que ‘The Bullet’ (la bala), como lo apodaban.

Bob Hayes era el nombre que encabezaba las listas, las marcas, las competencias de 100 metros planos, 110 y 400 con vallas, además de los relevos. Su legado fue fabricado desde entonces.

Por supuesto la competencia más importante de su carrera en las pistas fueron los Juegos Olímpicos de Tokyo 1964, concretamente el 15 de octubre, día en el cual se llevó a cabo la final de los 100m y ‘The Bullet’ registró 10.0 segundos para conquistar la medalla de oro e implantar marca mundial.

Posteriormente, Hayes siendo parte del equipo de los Estados Unidos en los relevos 4x100m, se colgó otro metal dorado y marca mundial con 39.0 segundos al lado de Otis Drayton, Gerry Ashworth y Dick Stebbins.

El destinó lo llevaría a decir adiós al atletismo tras su participación en Tokyo 1964 pero su camino continuaría en el fútbol americano como receptor abierto con los Dallas Cowboys.

Bob Hayes es el único ser sobre la faz de la tierra en tener en sus manos una medalla de oro olímpica, un anillo de Super Bowl, además de estar en el Salón de la Fama de la NFL y del Atletismo.

‘The Bullet’ jugó diez temporadas con la Estrella Solitaria siendo en la campaña de 1971 campeón tras vencer a los Miami Dolphins en el Super Bowl VI.

La vida después del deporte no fue sencilla para Bob Hayes, sufrió de alcoholismo, drogadicción e incluso fue privado de su libertad cinco años por vender cocaína. Falleció el 18 de septiembre de 2002 a la edad de 59 años en su casa de Jacksonville a consecuencia de cáncer de próstata.