Por: Oscar Clériga

Rebelde, así es como familia y amigos recuerdan a Dawn Fraser, multicampeona olímpica nacida en Sidney el 4 de septiembre de 1937, con el destino marcado en las piscinas del mundo para convertirse en la primera mujer en nadar los 100 metros libres en menos de un minuto. 

Como no ser rebelde con ocho hermanos en una infancia enmarcada en el suburbio de Balmain, Sidney; fue así como su carácter se forjo con dos palabras: independencia y rebeldía. 

Natación
Sharon Stouder, Dawn Fraser y Kathleen Ellis en Tokyo 1964 | AP

Además es uno de los estandartes de éxito para los asmáticos. Dawn recibió negativas médicas sobre la actividad atlética, pero su voluntad fue mayor. Por si fuera poco, el destino, a la edad de 13 años, le dio un golpe enorme que le terminó de fortalecer el carácter, pues su hermano Don falleció. 

El estar dentro del agua compitiendo consigo misma fue el mejor escape de la realidad, y al mismo tiempo demostrar que su condición de asma no era una limitante. 

En 1955, Dawn Fraser era una figura a seguir en Australia tras ganar campeonatos en la Meridional y al llegar los campeonatos nacionales dejó en claro su potencial; rompió la marca mundial en los 100 metros libres. El 21 de febrero de 1956 se grabó en la historia con dimensiones de leyenda, ya que, Dawn estableció marca con tiempo de 1:04.05.  

El mundo comenzó a seguir de cerca de la australiana, sobre todo por que los Juegos Olímpicos de Melbourne estaban a la vuelta de la esquina, donde ganó el oro en los 100m y en relevo 4x100m, además de la plata en 400m. 

En Roma no fue diferente la historia y el fenómeno bajo el apellido Fraser, una vez más dominó en los 100m, aunque en los 4×100 fue plata, al igual que en los 4×100 combinados. 

El 27 de octubre de 1962 se convirtió en leyenda, se convirtió en la primera mujer en nadar los 100m por debajo de los 60 segundos, Dawn detuvo el cronómetro en 59.9s en Melbourne. No conforme, un mes después, en Perth, registró 59.5s. 

Los Juegos Olímpicos de Tokyo 1964 se frotaban las manos para ver en sus piscinas a la australiana, quien el 29 de febrero de 1964 estableció su mejor tiempo, 58.9s, una marca increíble que permaneció hasta1972. 

En Tokyo 64, Fraser hizo validos los pronósticos, ganó el oro en los 100m por terceros Juegos consecutivos, además se volvió a colgar la  plata en los 4x100m; su fama en la tierra del sol naciente dejó la piscina y los escándalos fuera de ella también robar atención. 

Las autoridades australianas habían anunciado que Dawn no participaría en la Ceremonía de Inauguración para estar descansada de cara a la primera competencia, pero su espíritu rebelde la llevó a escaparse de la villa olímpica, tomar un autobús, llegar al estadio y desfilar con sus compañeros. 

Nadie olvida el escándalo del traje de baño, la guerra de las marcas, Dawn determinó participar con otro traje que no era de la marca oficial sino de la competencia directa, por el simple hecho de que era más cómodo.  

El espíritu indomable de Dawn Fraser fue constatado en cada competencia pero nunca más fuerte que en 1964, cuando un accidente automovilístico con tintes de tragedia sucedió. Dawn viajaba en el asiento trasero y sufrió lesiones en el cuello y espalda, pero lo más lamentable fue el fallecimiento de su madre en el suceso.  

Con pocos meses para los Juegos Olímpicos de Tokyo 1964, más de uno dudó que Dawn Fraser llegaría para defender sus títulos, y que equivocados estaban, ella llegó no solo por las marcas, sino para demostrar el valor de la vida.