Isaquias Queiroz
Entrevista exclusiva con el medallista olimpico brasileño | @isaquias_lx

Por: Guillermo García

La infancia de Isaquias Queiroz fue distante de ser común. A los 3 años sufrió quemaduras en su cuerpo tras vaciarse una olla de agua hirviendo sobre el abdomen. A los 5 fue secuestrado y dado en adopción antes de ser rescatado por su madre y a los 10 años, se cayó de un árbol mientras intentaba atrapar a una serpiente, la caída le produjo hemorragias internas al golpearse con una piedra y le extirparon un riñón. 

“Acá en Brasil me llaman ‘sin riñón’. Mi vida siempre fue un parque de diversiones. No me gustaba estar quieto, fui una persona muy activa. Siempre me pasaban muchas cosas por hacer travesuras. Mi madre tenía que trabajar y las cosas nunca fueron fáciles para ella, cuando la llamaban, sabía que algo me había pasado”.

Esa energía que parecía interminable, se calmó un poco a los 11 años, cuando encontró en el canotaje un amor incondicional. 

“Desde siempre fui dedicado y enfocado, soy muy apasionado y vivo enamorado del canotaje. Mi máximo objetivo siempre fue ganar una medalla olímpica, una mundial, una presea panamericana, sudamericana. Siempre quiero hacer lo mejor”. 

Pero como en todo amor, a veces las cosas no son tan sencillas y cuando ha querido renunciar y dejar todo atrás, lo ocurrido en su infancia lo hace volver. 

Mi pasado siempre lo llevo conmigo. Siempre que quiero desistir, siempre me pongo ese recuerdo en mi cabeza. Porque por todo lo que pasé tengo que hacer algo mejor de mi vida. Ese es un motivo más para estar en el entrenamiento. Gracias a Dios es un aprendizaje de mi vida. Todo lo que pasé, me ha hecho un poco más fuerte como persona”.

Aquel niño inquieto de 11 años que comenzó en el canotaje sin un riñón, pero con tres pulmones como dice él, se convirtió, en Rio 2016, en el deportista brasileño con más medallas obtenidas en una misma edición de Juegos Olímpicos. Con esa sonrisa que le caracteriza, Isaquias recuerda en exclusiva para Marca Claro, aquel momento. 

“Cuando llegué a Río y me puse a remar ese C1 1000 y gané la plata estaba muy feliz. Cuando gané el bronce, que fue en una prueba muy cerrada al final, yo estaba muy atrás y fue muy complicado, me puse en la cabeza que tenía que ganarlo (C1 200). Entonces cuando gané la tercera medalla fue para mí un sueño realizado, un trabajo de 4 años, de mucho esfuerzo, mucha dedicación, fue algo muy especial”. 

“Salir de una ciudad muy chica, un sitio muy chico en Bahía y llegar para el mundo. Estar en Brasil, ganar 3 medallas en casa, es algo muy significativo. Siempre lo digo, para mí, la cosa más importante, la que me deja feliz, es que las personas estén felices con mi trabajo. Por eso me dan ganas de llegar a Tokyo y pelear por dos medallas de oro. Yo quiero ganar 5 medallas olímpicas” añadió el canoísta de 27 años.  

El ser uno de los favoritos a subir al podio en Tokyo 2020 no le pone mayor presión a Isaquias. “Es una motivación, más que una presión. No tengo miedo, siempre me gustó mucho la responsabilidad, la presión. Cuando estuve en Río, estaba en casa y con la afición de Brasil. Lo triste ahora es que no habrá afición brasileña”. 

Isaquias quiere que su legado en el canotaje brasileño continúe tras su retiro, aunque aún no define si Tokyo 2020 serán sus últimos Juegos o podría prolongar su carrera deportiva otros 3 años más, hasta Paris 2024. 

Los Españoles que influyeron en Isaquias Queiroz

Hablar de la carrera de Isaquias Queiroz, es darle crédito a dos españoles que lo catapultaron. El primero de ellos, Jesús ‘Suso’ Morlán, el entrenador que llegó en 2013 a dirigir a la selección brasileña. 

“Yo no sería nadie sin el entrenamiento de Jesús. Para mí es una persona muy importante, fue una persona muy importante en mi vida y creo que nunca volveré a conocer a alguien así. Para mí es algo muy difícil no tener una persona como él a mi lado en Tokyo”. 

“Para nosotros no es una motivación, es una obligación seguir entrenando y ganar una medalla en Tokyo por él. Es uno de los grandes canoístas del mundo”, agregó Queiroz. 

Detrás de ‘Suso’ llegó David Cal, el 5 veces medallista olímpico en canoa siguió a su padre deportivo hasta Brasil, algo que impulso a Queiroz a ser uno de los mejores del orbe. 

“Cuando llegó, para la gente fue muy importante conocer a uno de los más grandes del mundo del canotaje y el poder vivir juntos los entrenamientos, para la gente fue muy especial. Yo tuve muchos entrenamientos con él.  Cuando llegó a Brasil yo estaba un poco arriba del peso. Y para poder seguir entrenando juntos, hacía dos entrenamientos. Lo que viví con David Cal fue muy significativo, muy especial”. 

¿Por qué le puso Sebastián a su hijo?

Además de no tener un riñón, otra de las curiosidades de Isaquias Queiroz es que su hijo se llama Sebastián, en honor a uno de sus más grandes rivales, el alemán Sebastián Brendel, por el cual existe una gran admiración y una linda amistad. 

“Para mí (el haberle puesto el nombre de Sebastián a mi hijo) es una prueba de siempre tener el nombre de una persona como él en mi cabeza, entonces voy a entrenar y pienso Sebastián, tengo que entrenar para ganarle. Le digo a mi hijo que tiene un nombre de campeón y el apellido del subcampeón”.