Por Óscar Cleriga

Japón enamoró en el voleibol en Tokyo 1964
Japón enamoró en el voleibol en Tokyo 1964/AP

La magia de la televisión vivía la más grande de las fiebres en Japón debido a los Juegos Olímpicos y el anuncio de su transmisión en vivo y a todo color. Los japoneses compraban televisores uno tras otro, las ventas se dispararon al mismo nivel que el orgullo por albergar la justa olímpica.

En aquella época, ningún evento en la historia de Japón fue visto por tanta gente, los registros indican que más de 75 millones de personas vieron algún momento de los Juegos Olímpicos, algo asombroso, ya que la población de Japón en ese momento era de 100 millones.

Tokyo 1964 inició con el 61.2% de la gente viendo la ceremonia de apertura de los Juegos, la ceremonia de clausura tuvo 63.2% de televidentes en el país, siendo los eventos dos y tres más vistos, debajo de la final femenil de voleibol, Japón contra la Unión Soviética con el 66.8% de la nación atenta a los televisores.

Sin exagerar, relatan las diversas crónicas de aquel día que, todos en Japón estaban viendo ese partido debido a vivir algo histórico y emotivo en una nación que durante mucho tiempo prendía la tele por las malas noticias.

Era el día previo a la ceremonia de clausura y el gimnasio Komazawa, con capacidad para 4,000 espectadores en el barrio de Setagaya, estaba lleno hasta las lamparas, incluida la presencia en el palco imperial especial, de la princesa Michiko de la familia real japonesa.

Japón jugaba por la medalla de oro contra la Unión Soviética, a medida que se acercaba el inicio de partido, las calles en Japón se vaciaron. La NHK, emisora nacional de Japón, registró un país enamorado del voleibol.

El juego inició y se desarrolló con Japón ganado los dos primeros sets (15-11 y 15-8), pero en el tercer set, las soviéticas vendieron cara la derrota, cuando estaban abajo 14-8, lograron ganar cinco puntos consecutivos para estar a un punto de alcanzar al país anfitrión.

El equipo japonés hizo valer su unión y aseguró el oro. El partido terminó con una falta de una jugadora soviética. Lágrimas, gritos, vítores, todas esas emociones resonaron en todo el gimnasio y en todo Japón que se había convertido en la primera nación en ganar el oro olímpico en voleibol femenino.

Japón nunca estuvo más unido o más orgulloso, que a las 21:00 horas del 23 de octubre de 1964, cuando se firmó la victoria de las “Flores Valientes”.

Ellas son las legendarias voleibolistas: Masae Kasai, Emiko Miyamoto, Kinuko Tanida, Yuriko Handa, Yoshiko Matsumura, Sata Isobe, Katsumi Matsumura, Yoko Shinozaki, Setsuko Sasaki, Yuko Fujimoto, Maseko Kondo y Ayano Shibuki.