Antorcha Tokyo 2020
Antorcha Tokyo 2020 | Reuters

El mundo entero se levantó con una desagradable noticia, Japón anunció un cuarto estado de emergencia debido a las afectaciones derivadas por la pandemia de coronavirus. Hasta el momento, esto no significa mayor peligro para la realización de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, ya que el país nipón se encuentra preparado logísticamente para la realización de estos en medio de una pandemia, así que también el Relevo de la Antorcha Olímpica, sigue su paso y actualmente se encuentra en Saitama, la penúltima prefectura que visitará antes que del inicio los Juegos Olímpicos el próximo 23 de julio. 

Saitama, es mundialmente conocida por sus ciudades del periodo Edo, así como por su riqueza natural, se encuentra al norte de Tokio. Gracias al paso histórico que tuvo esta ciudad durante el periodo Edo, se espera que la misma llama Olímpica nos pueda regalar algunas estampas espectaculares durante su recorrido por la misma prefectura. 

Justo antes de llegar a la ciudad de Saitama, la llama Olímpica recorrerá la prefectura en cada uno de sus escondidos rincones y maravillosos paisajes que datan de hace cientos de años. La visita a este distrito significa la 46ª visita por parte de la antorcha Olímpica, y la penúltima en su camino a la ciudad de Tokio para dar inicio a los tan esperados Juegos Olímpicos.

¿Cuál es el recorrido que tiene la Antorcha dentro de Saitama?

El recorrido de la Antorcha Olímpica dentro de la prefectura de Saitama, inició desde el pasado 6 de julio, en su visita por la ciudad de Tokorozawa, que es conocida por dos grandes hitos en la cultura japonesa. El primero, lugar de nacimiento de la aviación nipona en 1911, y el segundo, la representación de las colinas de Sayama que fueron inspiración para la conocida película de animación Mi Vecino Totoro. La llama realizó su recorrido principalmente alrededor de la ciudad, en el que visitó el parque de Koen, símbolo de la aviación del mismo país. 

El 7 de julio, la llama Olímpica tuvo su recorrido en la ciudad de Soka,  fue recibida por 634 pinos plantados en torno a un camino de más de 1.5 kilómetros. Tramo que sin duda hizo famosa a la ciudad y que ahora es nombrado Escenario de la Ruta hacia el Norte. 

El mismo día, la llama Olímpica visitó dos ciudades más, Chichibu y Nagatoro, una de las partes que no se debió perder por parte de ningún aficionado a este tema, ya que el Relevo de la Antorcha Olímpica, dio inicio en el Santuario de Chichibu, catalogado como uno de los tres mejores santuarios de Japón, gracias a sus linternas flotantes. Posteriormente, la llama subió a un tren en la estación de Oyahana para llegar a la rivera del río Arakawa.

Para hoy, 8 de julio, se espera que la llama visite el curso más ancho del río Arakawa en la ciudad de Konosu. Ciudad que es conocida por grandes hazañas a nivel mundial, como el hogar de la pirámide más altas de las Hina Ninyo, la creación de muñecas tradicionales japonesas, cuna del campo de amapolas y de los fuegos artificiales más espectaculares del mundo. 

Antorcha Tokyo 2020
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Su segunda visita será a la ciudad de Kawagoe, en el que se podrá realizar un paso atrás en el tiempo mientras se pasea por la calle principal de Kurazukuri, que cuenta con una gran cantidad de almacenes cubiertos de arcilla.  Esta ciudad es conocida como Little Edo, gracias a la gran cantidad de reminiscencias históricas con las que cuenta. 

¿Quiénes son los portadores y cuáles son sus historias con la llama Olímpica?

Suzuki Akishige, 86 años. 

Una vez que supo que los Juegos Olímpicos se iban a realizar en la ciudad de Tokio, uno de sus sueños fue portar la llama Olímpica, especialmente después de la gran historia que tiene su familia con esta. Y es que el pebetero de Tokyo 1964 fue creado para los Juegos Asiáticos de 1958 por su padre, Suzuki Mannosuke, artesano metalúrgico de la ciudad de Kawaguchi, quién desafortunadamente murió antes de acabarlo, aunque su hijo Bungo (hermano mayor de Akishige) logró llevar el proyecto a buen puerto. 

“Me gustaría portar los recuerdos de mi padre y hermano mayor”.

Okuno Kokona, 13 años. 

Nacida y criada en la ciudad de Asaka, portar la llama Olímpica sería un regalo de cumpleaños adelantado, ya que está próxima a cumplir 14 años durante el mes de julio. Sueña con competir en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina en el 2026 y hacerse de una medalla de oro en patinaje de velocidad en pista corta para poner el nombre de su país en lo más alto. 

“Quiero ser una portadora en la ciudad donde crecí y regalarle esta experiencia a mi familia”

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Kurihara Shiko, 49 años. 

Fundador de una residencia para ancianos en la que puedan vivir años tranquilos, durante su infancia, fue un niño rebelde que constantemente mantenía en extrema preocupación a su abuela, pero que al paso de los años, creció como una persona sana y responsable, llegando así a fundar la residencia antes mencionada. Los residentes de la misma, quieren ver correr a Kurihara, quien como persona discapacitada busca transmitir fé y esperanza al resto de la comunidad. 

“Todo el mundo puede hacer lo que se proponga, a cualquier edad, si lo intenta. Gente de todo el mundo, en especial ancianos y discapacitados, ¡correré con todo mi corazón y toda mi fuerza!”

Kawashima Eiji, 38 años. 

Portero de la selección nacional de fútbol japonesa durante los Mundiales de Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018, actualmente busca jugar su cuarto mundial que pudiera llegar el próximo año en Qatar 2022. Cuando tenía 18 años, tuvo la oportunidad de cumplir su sueño de ser espectador de una Copa del Mundo en persona, suceso inimaginable en su edad más temprana y que recuerda con gran cariño. A partir de ese momento no paró hasta convertirse en futbolista profesional. 

Kanesaka Yoshikazu, 62 años. 

A lo largo de sus 62 años, Kanesaka ha decidido dedicar su vida para los demás, y es que durante este 2021 busca expresar su gratitud para aquellos que le han ayudado, especialmente en su ciudad natal. Desde 2019, cuando cumplió 60 años, Kanesaka se ha visto involucrado en un gran número de actividades voluntarias, como la asistencia a víctimas de terremotos e inundaciones, así como en la replantación de millones de manglares y la revitalización de poblaciones despobladas y envejecidas.