Por: Oscar Clériga

En el piso del hospital de UCLA, en Santa Mónica, la carrera más importante también la ganó Michael Johnson, quien hace 25 años implantó marca mundial en los 200 metros en los Juegos Olímpicos Atlanta 1996, con tiempo de 19,32 segundos; tras sufrir un evento vascular cerebral (EVC) en su casa en 2018 revaloró todo.

Después de varios días postrado en cama, llegó el momento de aprender a caminar de nuevo, día a día hasta volver a intentar caminar solo, aquella distancia de 200 metros los recorría en más de 15 minutos a paso lento y sobre todo respiración lenta en el piso del hospital.

El hombre más dominante en las pistas vio cómo la vida se puede escapar en un segundo, en un suspiro, tal y como él dominaba el mundo, en segundos, en instantes. La lección que el destino puso frente al ‘Expreso de Texas’ redimensionó sus glorias.

Michael es agradecido con la vida y transmite los valores a través de congresos, fundaciones, transmisiones en televisión y también en sus redes sociales.

Aquel momento legendario en Atlanta 1996 ganando los 200m y los 400m también se fundamentó con capítulos desgraciados; se había perdido los Juegos Olímpicos Seul 1998 debido a una fractura por estrés y los Juegos Olímpicos Barcelona 1992 por una intoxicación alimenticia.

Es por ello que el olimpo lo abrazó y abraza con amor, con ese reconocimiento que solo los dioses le brindan a sus hijos. Johnson escuchó el disparo, su capacidad de reacción fue limpia, aunque en el cuarto paso tuvo un pequeño tropiezo, nada grave, pero sí anecdótico; a la altura de la última curva ya había dejado atrás a sus rivales, su mirada ya no tenía punto de referencia con los otros corredores, por ello al salir de la curva clavó la mirada al horizonte a la línea de meta, con ese estilo único de correr, algunos le decían “Pato” por esa forma erguida de correr, Michael cubrió los últimos 100 metros en 9.20, cruzó la meta, volteó a la izquierda, vio el reloj con marca de 19.32 reaccionando con un grito inmortal.

Ese grito, su grito con los brazos en todo lo alto fue la portada de todos los periódicos y revistas. El paso del tiempo inmortaliza esa imagen: su imagen; la imagen de los Juegos Olímpicos Atlanta 96.