Por: Memo García

Rubén Limardo
Rubén Limardo trabajando como repartidor de comida en Polonia | AP

La pandemia por Covid-19 afectó a la mayoría de los atletas a nivel deportivo y también en el ámbito personal. Rubén Limardo, Campeón Olímpico en Londres 2012, vivió en carne propia los estragos del comienzo del coronavirus.

“Fue difícil para mí, porque yo tenía pensado volver en marzo de 2020 a Venezuela, a buscar a mi familia, a ver a mi segundo hijo y cómo puedes ver, justo a finales de marzo me cancelaron los vuelos y ver a mi hijo, mi segundo hijo desde una pantalla era difícil. Entrenaba, tenía esas ganas de seguir luchando, pero faltaba esa motivación extra que es la familia. Gracias a Dios logré que regresaran en octubre de 2020, los tengo conmigo ahora en Polonia, pero siempre está la incertidumbre de todo esto, a pesar de que nos mantenemos firmes, con las ganas de seguir luchando por una medalla, pero no sabemos lo que va a pasar en el futuro”.

“La incertidumbre de los Juegos Olímpicos, cualquier atleta puede adquirir Covid aunque esté vacunado y sabes, ya se te acabó un sueño porque simplemente acercándote a la competencia tuviste nuevamente el virus, entonces es bastante difícil ante esta situación. Lo más que se puede recomendar es mantener siempre esa fe, esa mente firme, trabajar para lo que salga, para lo que venga y bueno, no vamos a desear lo malo, vamos a desear lo bueno, pero en verdad que ha sido bastante, bastante difícil”, agregó.

La situación más difícil durante el periodo más fuerte de la pandemia en Polonia, no solo fue la preparación rumo a Tokyo 2020, en exclusiva para MARCA Claro, Rubén Limardo contó cómo fue la experiencia de trabajar y entrenar al mismo tiempo.

“Estuve trabajando, repartiendo comida durante un tiempo debido a la situación, el patrocinador que yo tenía que de alguna manera me ayudaba con algo, que no era la gran cosa, pero yo me podía defender, durante 6 meses ya no estaba cobrando, no tenía el apoyo, los gastos que estaba generando en Polonia y generando en mi familia allá en Venezuela y luego los boletos para traerlos a Europa fue grande”.

Rubén Limardo como repartidor de Uber Eats | AP

“Claro que cansaba un poco, después de un entrenamiento andar en bicicleta, pero a la vez me hacía muy fuerte, porque estás haciendo actividad física, a la vez servía para fortalecer las piernas, pero también estás valorando un trabajo, porque muchos quizás piensan que no es un trabajo, para mí lo es y cualquier trabajo es digno, algo que te genere el recurso para poder darle a tu familia y mantener, es un trabajo. Soy una persona que viene de una familia muy humilde, que hemos vivido situaciones difíciles y a veces regresar a esta situación te hace más fuerte, porque de alguna manera siempre tienes claro esos objetivos y te acuerdas de dónde vienes y hacia dónde vas”, señaló el Campeón Olímpico de Londres 2012.

LA ESGRIMA, UNA TRADICIÓN EN LA FAMILIA LIMARDO

Desde el comienzo de su carrera, alrededor de los 5 años, Rubén Limardo demostró que tiene estrella para este deporte, además de que la esgrima es una tradición dentro de su familia, con sus dos hermanos comenzó en florete y pasados los 12 años vino el cambio de arma.

“Inicié en el florete porque mi entrenador así nos enseñó a todos, es mi tío Ruperto Gascón, venía de la Unión Soviética y creo que ahí se iniciaba en florete. Me encanta el florete como arma, pero mi entrenador es espadista, es más especializado en esta arma. Tenemos al mejor profesor del mundo, gran conocimiento de la esgrima como lo ha adquirido él y gracias a su esgrima, a sus estudios, todo lo que ha logrado con este hermoso deporte, nosotros hemos podido tener muchísimos resultados”.

@rubenlimardo

Su hermano Jesús, 10 años menor que él, también es espadista y ambos se enfrentaron en el panamericano de la especialidad en Toronto.

“Muchas personas pensaron que yo le daría el combate a mi hermano porque tenía múltiples medallas en Panamericanos, pero no pienso así. A mí nadie me regaló nada en la vida. Si mi hermano alguna vez quiere ser un gran Campeón Olímpico, tiene que ganarle a los mejores”.

El haber asegurado el boleto a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, da mayor tranquilidad a Limardo, pero la concentración del esgrimista no solo está puesta en asistir a la siguiente justa veraniega.

EL SUEÑO MÁS ALLÁ DEL PAÍS DEL SOL NACIENTE

“Pienso que un Rubén Limardo más maduro, tiene más posibilidad de conseguir una medalla en Tokyo, a pesar de que me estoy preparando para Paris 2024 y eso es lo más importante que a partir de ahora, no solamente ese sueño acaba aquí, seguimos para París 2024, ese es mi sueño y durante estas carreras que me quedan de aquí hasta 2024, mi meta es ganar un Campeonato Mundial, quiero lograrlo antes de retirarme”.

@rubenlimardo

Rubén Limardo, medallista de oro en Londres 2012, está consciente que en la espada no hay favoritos en unos Juegos Olímpicos: “A veces el campeón olímpico se puede caer, a veces el campeón mundial se puede caer, a veces el que viene de último es el que puede ganar, por eso es que en la espada masculina no puedes predecir lo que va a pasar porque puede cambiar muchísimo”.

Para un deportista, como para cualquier ser humano, el dejar un legado a la humanidad es por lo que realmente cualquier clase de sacrificio vale la pena. Rubén Limardo no es la excepción, sueña en grande y la meta va más allá de ayudar y entrenar a los chicos de su equipo.

“Después de esto me veo como un gran dirigente deportivo, porque quiero que Venezuela sea una potencia olímpica”.

Limardo tendrá ante sí un reto muy importante en Tokyo 2020, buscar colgarse su segunda presea olímpica y darle a la gente de su país una alegría inmensa, además de seguir preparándose para Paris 2024.