Shaunae Miller-Uibo, velocista de Bahamas. Reuters

El atletismo es uno de los deportes más esperados de los Juegos Olímpicos cada cuatro años. Aunque las pruebas de velocidad duran unos cuantos segundos, suelen regalar a los aficionados algunos de los momentos más espectaculares de toda la justa veraniega. Uno de los últimos grandes finales de fotografía en esta disciplina estuvo protagonizado por la bahameña Shaunae Miller-Uibo y la estadounidense Allyson Felix en los 400 metros planos en Rio 2016. 

En aquel momento, Miller-Uibo llegaba con 22 años como una gran promesa del atletismo americano, mientras que Felix, de 30 años, se presentaba como una de las mejores velocistas en la historia. No obstante, la más joven se impuso a la leyenda y consiguió la medalla de oro en la mencionada prueba, con lo cual se convirtió en una realidad. 

Ahora, cinco años después, la oriunda de Bahamas llega a Tokyo 2020 como figura y rival a vencer en los 400m. Pero esto no es lo único que ha cambiado; tanto en el aspecto personal como en el deportivo, las condiciones en las que la velocista llega al evento en la nación del sol naciente son muy distintas de las que vivía previo a Londres 2012 o Rio 2016. 

Hoy, Miller-Uibo, que hasta antes del 2017 era solo Miller, está casada con el estonio Maicel Uibo, también figura del atletismo de su país. El deportista de 28 años consiguió bronce en heptatlón en el Campeonato Mundial de Pista Cubierta de Birmingham en 2018 y plata en el Campeonato Mundial de Atletismo de Doha en 2019. En este último, además de celebrar el resultado de su pareja, la oriunda de Bahamas brilló en los 400 metros, al conseguir también la presea de segundo lugar. 

Después de ser medallista de oro en Rio 2016 y de imponer diferentes marcas en más de una competencia, pero aún con el objetivo de conseguir más triunfos y récords en las pruebas de velocidad, Miller-Uibo no descarta participar en el heptatlón. Ha seguido los entrenamientos de su esposo para esta disciplina y quiere intentarlo antes de retirarse. 

La bahameña llega a Tokyo 2020 con dos récords mundiales en pruebas no olímpicas: 21.76 segundos en los 200 metros rectos y 35.35 segundos en los 300m. La primera de las mencionadas es una competencia en calle que consiste en correr dicha distancia en línea recta; su popularidad ha crecido durante la última década, y los principales eventos de la misma se llevan a cabo en Manchester, Inglaterra y Boston, Estados Unidos. 

Hace cinco años Miller-Uibo le arrebató la medalla de oro a Allyson Felix por menos de un segundo de diferencia. Antes de llegar a la meta la velocista bahameña se estiró, en lo que parecía un esfuerzo por asegurar el triunfo, pero que, de acuerdo con la misma protagonista del evento fue el último esfuerzo de sus piernas por no caer. Ahora, como una de las máximas figuras del atletismo en América, está lista para hacer caer a sus rivales pero sin perder ese primer puesto. 

Foto: Reuters