Feb 18 2018 Por: MARCA Claro

La piloto de Luge de Estados Unidos saltó sobre su trineo y se impulsó con los brazos bajo los gritos de su entrenador, Bill Tavares. Emily tuvo un buen arranque, se colocó en posición y, en pocas curvas, se notaba el incremento de velocidad. Gradual y bajo control.

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Pasó las primeras curvas con facilidad y brilló su seguridad para buscar superar a la canadiense Brooke Apshkrum. El velocímetro reflejó 42.6 mph (unos 75 km/h). Siguió hasta llegar a la curva nueve, la que ha dado problemas a los atletas más intrépidos. 

Entonces, en el corto tramo entre la curva ocho y la nueve, bajó los pies del trineo para frenar. El izquierdo con más seguridad que el derecho. Emily giró en la boca de la curva. El velocímetro marcó 68.7 mph (unos 110 km/h) y con un serpenteo dramático. El azul, blanco y rojo de su uniforme latiguearon sobre el hielo de la curva. El giro era incontrolable. Emily chocó contra la barrera superior del tubo y logró amortiguar con sus pies, pero rebotó de espalda contra el muro inferior y salió despedida de su trineo. 

El silencio se unió a la justa olímpica.

La miembro de la fuerza armada de Estados Unidos se deslizó descompuesta hasta la recta siguiente, donde sólo se escucharon sus sollozos, a la vez que dos asistentes sobre el pasillo corrían para auxiliarla. De manera simultánea, sus entrenadores observaban el accidente incrédulos, con la mano en la boca; el público -incluida su madre, Sue Sweeney-, veía estupefacto las pantallas; y su rival, Brooke Apshkrum, estaba congelada frente a una pantalla que le mostró una de las escenas más crudas de esta justa.

El corte de la cámara de pista fue inminente. Pasaron varios minutos con un recinto helado, sin siquiera fuerza para lanzar un pensamiento. 

La imagen siguiente soltó una borrasca con el aliento contenido de millones de personas y generó un estruendo con sus aplausos. 

Emily estaba de pie, caminando hacia la meta por su propia cuenta, negada a dejar la competición, pronunciando "estoy bien" y dejando ver una tímida sonrisa.

El primer diagnóstico indica que sólo sufrió hinchazón y algunas heridas, pero fue trasladada a una clínica de la Villa Olímpica para ser sometida a pruebas exhaustivas con el fin de garantizar su seguridad.

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