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Krystina Tsimanouskaya, la atleta bielorrusa que alzó la voz, tuvo que huir a Polonia tras Tokyo 2020

| Redacción Marca Claro

Krystsina Tsimanouskaya temía por su seguridad tras lo sucedido en Tokio | Reuters

La velocista olímpica bielorrusa, quien encontró refugio en Polonia para evitar un castigo en su país tras criticar a los dirigentes de la delegación en los Juegos de Tokio, dice que ahora su esperanza está depositada en alcanzar la concentración necesaria para seguir adelante en su carrera atlética en su nueva casa.

La atleta bielorrusa se vio obligada a huir a Polonia | Reuters

Entrevistada por The Associated Press desde el Centro Olímpico de Varsovia, la deportista de 24 años afirmó que ha pedido ayuda a funcionarios polacos para poder retomar sus entramientos.

“La vida cambió en un día, y ahora estamos comenzando de cero en un nuevo país”, afirmó al lado de Arseni Zdanevich, su esposo.

“Prevemos permanecer en Polonia y continuar aquí nuestras carreras”, dijo y señaló. «Hemos acudido al Ministerio de Deportes y a la selección nacional de atletismo de Polonia para negociar asuntos relacionados con un entrenador, un equipo y un lugar en el que podamos entrenar y otras cuestiones relacionadas con la continuación de mi carrera deportiva aquí en Polonia».

Tsimanouskaya enfatizó que ella y su marido de 25 años, entrenador de atletismo con quien ha trabajado, consideran que sería un desperdicio abandonar un programa de entrenamiento en línea que lanzaron en Bielorrusia.

“Teníamos muchas ideas. Planificamos esto hasta el más mínimo detalle”, mencionó Tsimanouskaya. “Hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a esto, y nos gustaría continuarlo”.

La velocista dijo que tanto ella como su esposo se sienten seguros en Polonia, país que los recibió con visas humanitarias.

“Definitivamente estamos seguros ahora, porque estamos bajo protección”, recalcó.

La atleta recordó los momentos aterradores y confusos cuando pidió el auxilio de la policía japonesa en el Aeropuerto Internacional Narita de Tokio cuando dirigentes bielorrusos la forzaban a abandonar de manera anticipada los Juegos Olímpicos para regresar a casa.

“Ellos no entendían al principio qué me estaba pasando”, dijo la deportista acerca de los policías. “Pensaron que yo estaba enferma o extraviada o algo. Y entonces escribí que me estaban sacando a la fuerza del país y que yo no quería que eso pasara”. Esto debido a que su abuela le había advertido que era peligroso regresar a casa.

Después de ver que había usado las aplicaciones de Google para traducir su pedido de ayuda a la policía japonesa, un funcionario bielorruso preguntó qué pasaba. La atleta le dijo que había olvidado algo en la Villa Olímpica, por lo que debía volver.

El drama comenzó después de que Tsimanouskaya criticó a los dirigentes deportivos bielorrusos. En Instagram, lamentó que la hubieran puesto a competir en el relevo de 4×400, una prueba que jamás había disputado. Luego, se le prohibió competir en los 200 metros y se le demandó empacar sus pertenencias. En su país, se desató una oleada de críticas en los medios estatales, lo que agravó los temores de Tsimanouskaya sobre una posible represalia si volvía.

Tsimanouskaya describió la sensación de seguridad que percibió finalmente, después de que las autoridades japonesas la llevaron lejos de los funcionarios bielorrusos.

“Pienso que me sentí ya segura en el aeropuerto cuando estuve con la policía”, relató. “Me di cuenta de que la policía me protegería y de que mi vida no estaba en peligro. Me escoltaban constantemente. Me sentí nerviosa y a veces las manos me temblaban, pero yo no diría que me sentí insegura. El único lugar que no resultaba seguro para mí era Bielorrusia”.

El problema llamó la atención del mundo sobre el ambiente en Bielorrusia, donde las autoridades han reprimido a la disidencia, luego que el presidente Alexander Lukashenko resultó elegido para un sexto término en los ejercicios electorales del 9 de agosto de 2020. La oposición y Occidente han denunciado varias irregularidades en esas elecciones. Protestas masivas inundaron Bielorrusia, cuyas autoridades respondieron arrestando a más de 35 mil personas y golpeando a miles más. Las represalias han continuado en los meses recientes, con allanamientos en cientos de oficinas y viviendas de periodistas independientes, activistas o cualquier persona que no se fuera considerada leal al gobierno.

Lukashenko, quien ha gobernado Bielorrusia durante 27 años, afirmó que la atleta fue víctima de manipulación.

Tsimanouskaya, por su parte, dijo que siempre había sostenido una postura apolítica antes de los problemas en Tokio. Deliberadamente se había negado a firmar pedidos que desafiaban a las autoridades, todo esto por el temor de que ello pusiera en riesgo a sus familiares cercanos.

Agrgó que había tenido problemas con los dirigentes deportivos después de publicar en Instagram un mensaje contra la violencia. Se le advirtió que sería expulsada de la delegación deportiva nacional si reincidía.

Al enterarse de lo ocurrido en el aeropuerto de Tokio, el esposo de Tsimanouskaya decidió mudarse a Polonia. Antes de ello, habló con los padres de ambos.

“Luego de consultarlos, decidimos que era peligroso regresar a Bielorrusia por el momento”, dijo. «Y decidimos que yo seguiría a mi esposa para apoyarla en un nuevo país y para construir una carrera deportiva en Polonia. Ya saben, yo estaba más preocupado por mi esposa que por mí mismo. Creía que podían usarme para dañarla de algún modo».

Tsimanouskaya y Zdanevich afirmaron que extrañarán a sus padres. Sin embargo, hablaron con ellos por videollamada y esperan que puedan visitarlos en Polonia algún día.

Debieron dejar a su perro y a su gato en su apartamento en Minsk, capital de Bielorrusia, en vista de que Zdanevich tuvo que apresurar la salida. Han pedido a vecinos y amigos que se hagan cargo de los animales.

La atleta espera también resolver un problema con eBay, que anuló todas las ofertas cuando trató de subastar una medalla de plata que ganó en 2019, a fin de recaudar dinero para ayudar a los deportistas bielorrusos castigados por sus opiniones políticas.

“Me privaron de una oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos en mi evento y, en términos efectivos, eBay me negó la oportunidad de ayudar a los deportistas”, dijo Tsimanouskaya, quien confió en que la empresa corrija y permita la subasta.

La atleta finalizó recalcando que tiene la esperanza de que Bielorrusia se convierta algún día en una democracia. «Confío en que llegue pronto un tiempo en que Bielorrusia sea libre. En que su gente tenga libertad de expresión», comentó.

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