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La importancia de llamarse Yuri

| Redacción Marca Claro

Por Oscar Clériga

Yury Chesnokov, de la Unión Soviética, ante Hungría en 1964. | Getty

Sus grandes bloqueos y potentes remates fueron su sello en las canchas de voleibol desde su etapa con el CSKA de Moscú de 1954 y 1956, su nombre: Yuri Chesnokov. 

El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en aventurarse en el espacio exterior; su vuelo en el Vostok-1 duró 108 minutos y completó una vuelta alrededor de la Tierra. 

En ese momento, la Unión Soviética era campeona del mundo de voleibol con otro Yuri como líder, solo que de apellido Chesnokov; era el capitán de esa selección nacional, mismo equipo que en 1964 conquistó el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio. 

Chesnokov es hijo de Boris Chesnokov, querido futbolista y luchador soviético, lo que provocó la afición y gusto por los deportes en Yuri. Su primer amor fue con el hockey, pero su complexión física no era la ideal para dicho deporte, fue entonces que apostó por el voleibol, respaldado por su 1.89 de estatura. 

Como jugador del CSKA, Yuri ganó 9 títulos de Liga soviética y dos Copas de Europa. Con la selección, entre 1955 y 1964, consiguió múltiples medallas, entre las que destacan los dos oros Mundiales y un oro Olímpico. 

Pero una de las mejores ‘medallas’ que ostenta y siempre compartió hasta el día de su fallecimiento el 30 de mayo de 2010, es cómo conoció a Yuri Gagarin. 

Mientras el cosmonauta estaba de vacaciones en la playa de la costa del Mar Negro, el equipo nacional soviético estaba en un campo de entrenamiento cercano, fue así como un día se encontraron y a lo largo de esa estancia en la playa nació una gran amistad que perduró con el tiempo para platicar con frecuencia los logros de Gagarin y los de Chesnokov. 

La historia dice que durante un juego de práctica, de pronto Chesnokov vio al cosmonauta entre los espectadores, aunque primero pensó que era un error. El partido siguió su curso hasta que el entrenador le dijo: “Yuri Gagarin está aquí; por favor, en tu calidad de capitán ve a saludarlo”. Y efectivamente, el legendario cosmonauta estaba en la grada. 

Fue el inicio de una gran amistad, que, por cierto cuenta,n que el primero en pedir foto y autógrafo fue Gagarin a Chesnokov, ya que admiraba la forma atlética del campeón.

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