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Leodan Pezo, el carpintero que perdió tres dedos y acabó con la maldición de Perú en el boxeo en los Juegos Olímpicos

| Redacción Marca Claro

Por: Diego Acedo / Enviado / Twitter: @diegoacedo

Los Juegos Olímpicos son siempre un lugar especial para descubrir historias conmovedoras. Una de ellas es la de Leodan Pezo, un boxeador peruano que volverá a hacer vibrar a su país en esta disciplina 25 años después de su última participación, cuando Alberto Rosell lo hizo en Atlanta 1996.

TOKYO 2020: Sigue en vivo la transmisión de los Juegos Olímpicos.

“Sólo puedo agradecer, es un sueño cumplido. Es mi primer ciclo olímpico y espero dar lo mejor de mí”, confiesa Pezo a MARCA Claro, después de un entrenamiento en las instalaciones de Sumida City Gymnasium, en Tokio. El púgil de 27 años hará su estreno en Japón este domingo en la categoría ligero (57-63kg), contra el kazajo Zakir Safiullin.

La historia de Pezo tiene un final feliz, aunque aún puede ser más brillante si alcanza la gloria. “Me siento preparado, mi objetivo es conseguir una medalla”, asegura el peruano. Si lo lograse sería algo histórico para el país andino, puesto que eso nunca ha ocurrido en la disciplina de boxeo. Perú cuenta con cuatro medallas en los Juegos Olímpicos, tres en tiro y una en voleibol.

Un origen humilde y una profesión como carpintero

A Pezo se le cambia el semblante cuando se le pregunta por sus orígenes. El boxeador peruano se emociona al recordar su infancia en Contamana, Ucayali, la selva peruana. “Es un pueblo muy humilde, rico en naturaleza. Hace diez años que no voy allí. Es muy bonito, tal vez no he tenido todo lo que un niño puede tener en una ciudad pero he disfrutado mi niñez y después decidí salir a la ciudad”, recuerda.

Su llegada a Lima, la capital, no resultó fácil. Allí descubrió el boxeo, pero necesitaba ganar dinero para mantenerse:   “El boxeo empezó por economía, trabajaba y estudiaba al mismo tiempo. En carpintería, construcción y pintura, de todo un poco me traté de desenvolver y así terminé mis estudios de secundaria”. Y en uno de esos trabajos casi se trunca su carrera como boxeador: “Tuve un accidente recién comenzaba a boxear. Me accidenté la mano en las máquinas de cortar madera, me corté tres dedos”.

La recuperación fue lenta, “tardé un año en recuperarme, pero luego volví y eso que me pasó no me impide pelear”. Aunque volvió a colgar los guantes, pero sólo fue por un tiempo. “Ahora cuento con el apoyo del IPD (Instituto Peruano del Deporte) y voy a aprovechar al máximo cada oportunidad que tenga”, asegura. Leodan tiene clara la táctica para dejar su huella en Tokyo 2020: “Soy un peleador que siempre voy para adelante, al ataque”.

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