Noticias

Los reclamos de Ángel Martínez a la Federación Mexicana de Natación por falta de comunicación y apoyos

| Redacción Marca Claro

Por: Héctor Lazzeri 

Ángel Martínez participó en los 200 metros combinados de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, uno de tres nadadores mexicanos que calificaron a la justa, pero el de Nuevo Laredo estuvo a punto de no ir porque el Comité Olímpico Mexicano declinó la plaza y tuvo que intervenir la FINA para mantener su sitio.

“No puede ser que la FINA me esté ayudando a clasificar a Juegos Olímpicos y México no”, recordó
Martínez a MARCA Claro
sobre la incertidumbre de esos días y la impotencia de pensar que iba a perder su lugar en los Juegos, en los que iba a seguir los pasos de su hermana, Imelda, quien participó en Natación de Aguas Abiertas en Beijing 2008.

El nadador mexicano denuncia falta de comunicación y de recursos | Imago7

Martínez se quedó a 0.11 de calificar ‘directo’ a Tokyo, por la llamada Marca A, que es tiempo del lugar 14 de los anteriores Juegos. Así que estaba dentro de las consideradas Marca B y era el primero en el mundo en la lista de espera: si alguien subía a Marca A, el mexicano tenía su lugar Japón. “Estaba esperando que me invitaran, mas no sabía si me iban a invitar o no porque México tiene una política de no llevar Marcas B. ¿Por qué? No sé, pero tienen esa política y ni siquiera teníamos una marca clasificada y seguían con esa política”.

Ángel no supo nada de la Federación durante cuatro meses y fue gracias a los contactos de Nelson Vargas en la FINA que se enteró que el Comité Olímpico Mexicano declinó su plaza. Martínez siguió insistiendo y obtuvo más pronta respuesta del vicepresidente para América Latina de la FINA que de las autoridades mexicanas. Pasaron los días y finalmente le llegó un email diciendo que sí iba a Tokyo 2020.

“No fue tanto un momento de felicidad, sino de liberación. Un alivio”, recuerda el nadador, quien fue el último atleta en sumarse a la delegación mexicana por esta situación.

Los problemas no terminaron ahí, ya que querían que Martínez viajara al día siguiente a México, cosa que era imposible de realizar al estar mudándose en College Station. Pactaron viajar el 12 a la Ciudad de México, entrenar unos días y llegar a Japón el día 18. La preparación no fue la ideal (el mismo Martínez considera que estaba en 7 en escala del 1 al 10) porque había parado una semana tras su última prueba. “Fui a Mission Viejo, que fue mi última competencia, y me dolía el cuerpo de tanta carga mental, psicológica y física, y tantos vuelos y tantas cosas”.

Estos problemas fueron los de días antes de los Juegos. Martínez, quien fue medallista de plata en los Juegos Centroamericanos de 2018 en el relevo 4×200 libres y que ganó dos bronces en los Juegos Panamericanos de 2019 (relevo 4×100 libre mixto y 4×200 libres masculino), tuvo que solventar todos sus gastos porque la Federación no le envió nada tras Lima, incluyendo episodios como avisarles que no tenían hotel ni vuelos 72 horas antes de una competencia para buscar dar la marca para ir a los Juegos.

“Lo que se me daba a mí de CONADE se va a mi renta, pues está cara aquí en Estados Unidos, lo demás se va a comida. Me solventó bastante lo que se me dio (de premio por las medallas) después de Panamericanos. Me dieron $240,000 pesos y gasté todo en esas competencias”.

El silencio era la respuesta habitual a los mensajes, correos y llamadas que hacían Martínez y otros nadadores a la Federación. Los atletas están cansados de que no se les considere en la toma de decisiones del organismo que preside Kiril Todorov, por lo que están buscando apoyo de asociaciones internacionales para crear su propia asociación de nadadores y tener voz.

“Yo solo quiero ir a competencias sin preocuparme de que tengo que hacer algo. Alguien que te ayude con los masajes y alguien que nos ayude a organizar las cosas porque, al final del día, tenemos que preocuparnos por todo, de ir a competir, de dónde vamos a estacionar el carro, cuánto nos van a cobrar del estacionamiento y cosas que no deberíamos de estar preocupando. No necesito más”.

Los nadadores quisieran tener un presidente de Federación distinto, pero eso solo lo pueden conseguir a través de las elecciones, en donde entra la corrupción de los organismos de cada estado, que terminan malversando fondos o no aplicando a recursos que la FINA tiene al alcance de los países.

“Luego nos llueven ‘haters’ que dicen ‘México va a pasearse a las Olimpiadas’. No conocen las historias de cada uno, estoy seguro que si le preguntas a cada uno individualmente, que cómo llegaron a Juegos Olímpicos, y ninguno estuvo así que digas soñada, que me preparé, todo salió perfecto y llegué aquí al cien. Todos tuvieron sus complicaciones y cada historia es diferente”, concluyó Martínez, quien este fin de semana será el primer mexicano en competir en la International Swimming League, la máxima competición de la natación profesional.

¿Qué opinas?